Pollo Korma con arroz pilaf al azafrán


Pollo Korma con arroz pilaf al azafrán

Pollo Korma con arroz pilaf al azafrán

Korma es una salsa de curry cremosa y suave, perfecta para los que no nos gusta demasiado el picante. Junto con la tikka masala, es la que más me gusta. Descubrí esta salsa hace años, de la mano del famoso Sr. Patak, como decíamos en casa, ya que era la marca del frasco.  Con el tiempo, comencé a leer libros sobre comida india, me pasaron recetas familiares como esta, me lié el sari a la cabeza y me empecé a aficionar a hacer mis pinitos en la cocina india, pero eso sí, modo cobarde ON porque no resisto el sabor picante.

Hace pocos meses recibí una master class de la mano de nuestro amigo Juan, que me enseñó el fabuloso truco de incorporar manzana rallada al sofrito de su curry de cordero para aprovechar las propiedades espesantes de la pectina que ésta contiene.  Además, hace un par de fines de semana estuve leyendo un libro de cocina india vegetariana y descubrí cómo espesan las salsas en India, con una pasta de frutos secos grasos, principalmente, anacardos, cacahuete o almendra. Decidí probar y quedé maravillada de los resultados.  Y esto, por supuesto, hay que compartirlo, así que ¡vámonos a Bollywood por un día! Sigue leyendo

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Mermelada de fresas al punto de sal


Mermelada de fresas al punto de sal

Mermelada de fresas al punto de sal

Tenía otros planes ayer para la receta de la semana de San Valentín (mis compis de la oficina lo saben), pero no me ha acompañado ni el sol, ni el tiempo, así que he tenido que re-planificar la receta.  Aprovechando el dulzor de la festividad, el color rojo y que el Pisuerga pasa por Valladolid, hoy hablaremos de mermeladas, je, je.  ¡Sí, a veces, soy así de romántica!

Hace días que tengo pendiente hablaros de las mermeladas como un proceso y también contaros mi experiencia de años haciendo mermeladas, porque como en todo, he ido adquiriendo con el tiempo, con lecturas, comprando mermeladas por donde quiera que viajo, aprendiendo recetas de otros expertos, etc…  La mermelada de hoy, de fresas al punto de sal, es uno de los ejemplos de ello porque reúne todos los trucos que he ido poco a poco incorporando a mi receta. Sigue leyendo

Wok de pollo y gambas


Wok de pollo y gambas.

Wok de pollo y gambas.

Sin tonterías, ni ingredientes raros o difíciles de conseguir.  Así es como cocinaremos nuestro plato de hoy.  Quiero redimirme porque muchos de vosotros me comentáis que no encontráis algunos ingredientes que uso en mis recetas. Realmente suelo comprar todo en un hipermercado muy conocido, a lo sumo, en alguna tienda de productos asiáticos o latinos, pero entiendo que no todos las tenemos a mano y es esencial para una cocina sostenible utilizar tanto productos del mercado de nuestro entorno, como utilizar al máximo lo que tenemos en nuestra despensa.

Este es el espíritu de un wok casero.  La receta de este plato será siempre una aproximación, es decir, que lo fundamental es que utilicemos los productos frescos que tengamos en la nevera. Es un plato que se cocina muy rápido, en tan apenas 8-10 minutos.  Lo verdaderamente fundamental a la hora de hacer un wok es la organización.  Debes tener todos los ingredientes cortados y listos para añadir al wok caliente.

Además, vais a ver cómo hacemos cierto el milagro de Jesús de multiplicar los panes y los peces.  Con esta receta, que no lleva más allá de 600 g de verduras y 450 g de carne podemos servir abundantemente ¡nada menos que a seis comensales! Os dibujo una situación típica: vienen amigos a tomar un café que se va alargando y ves que se hace la hora de cenar.  En vez de recurrir al típico embutido y laterío, vamos a sorprender a nuestros amigos con una cena sorprendente. ¿Y si les invitamos a pasar a la cocina y cocinarse sus propios noodles? Sigue leyendo

¡Caldito seas!


¡Caldito seas!

¡Caldito seas!

“Esto es lo que le dice un pollito a otro pollito cuando le quiere maldecir”.  Este viejo chiste infantil me arranca una sonrisa cada vez que lo recuerdo.  Sabéis que cada familia tiene sus palabras secretas (nosotros tenemos muchas, jeje), que sólo se usan dentro de la intimidad familiar y que fuera, muchas veces no tienen sentido, amén de que nos daría una vergüenza terrible compartirlas.  Pues este es el caso de caldito seas, porque así le llamamos nosotros a la sopita caliente de las noches de frío invierno.

Es una receta muy importante, porque es una receta de aprovechamiento absoluta. La mejor manera de llamarla es Ecosopa si además de asegurarnos de no tirar nada que sea nutricionalmente aprovechable a la basura, nos cercioramos de que los alimentos procedan de crianza o cultivos ecológicos.  Esto es una cocina sostenible y responsable, tanto desde el punto de vista de la economía, como de la calidad.  En los tiempos que corren, debería ser uno de nuestros objetivos al ponernos el delantal. Por nosotros y por nuestro entorno. Sigue leyendo

Gallo pinto


Gallo pinto costarricense

Gallo pinto costarricense.

 

¡Pura vida! Esta es la palabra con la que los Costarricenses usan para definir nuestro país y el privilegio de vivir en una tierra bendecida por la naturaleza, exuberante y bella. Costa Rica, con una extensión sólo algo mayor que Aragón, disfruta de una variedad geográfica que incluye siete volcanes activos, mesetas, valles, islas y costa a ambos lados de los océanos Atlántico y Pacífico. En un entorno así, nos encontramos con el país con mayor biodiversidad por kilómetro cuadrado del mundo.  Desde especies de fauna como el jaguar o el quetzal hasta 1000 clases diferentes de orquídeas entre su flora.  Toda esta vida está fuertemente protegida por el país dentro de sus 27 parques naturales, ya que el turismo sostenible es el mayor recurso económico del país. Loable.

Políticamente también es un país notable.  Sin ejército desde la Constitución de 1948, Costa Rica es una de las democracias más estables de América.  El coraje de un pueblo pequeño, pero valiente y sin miedo. ¿Y si no, quién no recuerda la hazaña de la Selección de Costa Rica en el mundial de Brasil de 2014?

Costa Rica. Fuente: Google Images.

Costa Rica. Fuente: Google Images.

La receta que hoy os traigo es tan costarricense como la carreta o la Guaria Morada, es el Gallo Pinto. En realidad es una receta que se come en casi toda Latinoamérica y se conoce con diferentes nombres, como rice and beans, pabellón, moros y cristianos, casado o arroz con frijoles o habichuelas.  La manera de cocinarlo varía un poco en cada región o país, ya que, por ejemplo, en el Caribe se suele preparar con leche o aceite de coco. El gallo pinto se come tradicionalmente para el desayuno, sí habéis oído bien, se sigue haciendo así en el campo, pero con la vida agobiada de las ciudades se ha relegado a los desayunos o almuerzos del fin de semana.  Un buen brunch, ¿no?  Como veréis en la imagen, el gallo pinto se sirve siempre acompañado de otros acompañamientos. Esta vez, con tajadas de plátano maduro frito, carne mechada, pico de gallo y nata agria (os pongo la recetas de mi madre también); pero también podemos comerlo con pollo, huevo, guacamole, etc… ¡Atención vegetarianos!, este plato, acompañado de otros elementos no cárnicos es muy completo.

Salsa Lizano. Fuente:http://www.foodlibrarian.com

Salsa Lizano. Fuente: http://www.foodlibrarian.com

La que hoy os enseño, es la típica de Costa Rica, que lleva cilantro y salsa Lizano.  Esta salsa a base de vegetales con fórmula secreta es casi insustituible, aunque no es fácil de conseguir en España. Algunos afortunados la podréis encontrar en tiendas de productos latinos y si no, la podéis sustituir por salsa inglesa Worcestershire, la Lea & Perrins de toda la vida.  No sabrá igual, pero yo me he pegado más de 30 años de espera para poder hacer esta receta con Lizano y no hemos dejado de comer gallo pinto mientras tanto.  Empecemos a cocinar y vaya desde aquí un homenaje a mi querida tierra. Sigue leyendo

Perlas del Japón con leche de coco.


Perlas del Japón con leche de coco.

Perlas del Japón con leche de coco.

Perlas del Japón se llaman en Francia, ¡Qué nombre tan exquisito y sofisticado!, ¿verdad? Pues aquí en España es tapioca de toda la vida. Este alimento se puso de moda cuando yo vine a España, un poco antes de los años 80. Recuerdo las panzadas de tapioca con leche (porque en sopa no me gustaba) que me daba con mi hermano en nuestra casa del barrio de Las Fuentes.  Después, no recuerdo cómo, dejamos de comerla. Hasta hoy. De vez en cuando, tengo la oportunidad de pasearme por los supermercados de la frontera de Francia y me gusta ojear un poco lo que se cuece en sus fogones. Me quedé enamorada del nombre de este producto y lo compré sin saber muy bien lo que era. Ya en España, gracias a Google, me enteré que era mi tapioca de siempre.

La tapioca, que es la fécula de la yuca, tiene buenas propiedades nutricionales, ya que es muy digestible, no contiene gluten, por lo que es apta para celíacos, y los hidratos de carbono complejos que contiene aportan un extra de energía perfecto para runners, por ejemplo.  La tapioca es una fuente de vitaminas B, calcio, fósforo y potasio.

Antes de cocinar, la tapioca se presenta en pequeñas bolitas blancas, como perlas y no tiene prácticamente sabor. Durante la cocción, las bolitas absorben mucho líquido y liberan su poder espesante. Su aspecto se transforma, ya que aumentan varias veces su tamaño inicial y se vuelven transparentes.  Son entonces como pequeños contenedores de sabor, por eso es importante que el líquido en que se cuezan sea rico en sabores.  Como curiosidad, os comentaré que en los países asiáticos preparan una bebida de té frío con bolitas de tapioca de colores que llaman bubble tea. ¿Lo conocéis? Sigue leyendo

Fabes con sepia


Fabes con sepia

Fabes con sepia

Hoy comeremos plato de cuchara, que hace mucho frío. Tenía muchas ganas de preparar un plato de fabes desde aquel viaje a Asturias y Galicia que hicimos hará un par de años con nuestra amiga Mónica.  Es que he de confesar que yo era de fabada de lata y garbanzos de bote, y no veáis lo que aluciné cuando probé la fabada de verdad. He descubierto que sólo es necesaria una mínima organización para poner en remojo las legumbres y la diferencia es notoria.  El coste también es significativamente menor, así que todo son ventajas.  Me enseñaron hace poco un truco para cocineros last minute como yo, y consiste en poner a remojo 12 horas toda la bolsa de legumbre a la vez. Una vez transcurrido el tiempo de remojo, lavamos y escurrimos, separamos la legumbre en las porciones que normalmente hagamos y congelamos ya remojadas el resto de porciones. Sigue leyendo