Wok de pollo y gambas


Wok de pollo y gambas.

Wok de pollo y gambas.

Sin tonterías, ni ingredientes raros o difíciles de conseguir.  Así es como cocinaremos nuestro plato de hoy.  Quiero redimirme porque muchos de vosotros me comentáis que no encontráis algunos ingredientes que uso en mis recetas. Realmente suelo comprar todo en un hipermercado muy conocido, a lo sumo, en alguna tienda de productos asiáticos o latinos, pero entiendo que no todos las tenemos a mano y es esencial para una cocina sostenible utilizar tanto productos del mercado de nuestro entorno, como utilizar al máximo lo que tenemos en nuestra despensa.

Este es el espíritu de un wok casero.  La receta de este plato será siempre una aproximación, es decir, que lo fundamental es que utilicemos los productos frescos que tengamos en la nevera. Es un plato que se cocina muy rápido, en tan apenas 8-10 minutos.  Lo verdaderamente fundamental a la hora de hacer un wok es la organización.  Debes tener todos los ingredientes cortados y listos para añadir al wok caliente.

Además, vais a ver cómo hacemos cierto el milagro de Jesús de multiplicar los panes y los peces.  Con esta receta, que no lleva más allá de 600 g de verduras y 450 g de carne podemos servir abundantemente ¡nada menos que a seis comensales! Os dibujo una situación típica: vienen amigos a tomar un café que se va alargando y ves que se hace la hora de cenar.  En vez de recurrir al típico embutido y laterío, vamos a sorprender a nuestros amigos con una cena sorprendente. ¿Y si les invitamos a pasar a la cocina y cocinarse sus propios noodles? Sigue leyendo

Gallo pinto


Gallo pinto costarricense

Gallo pinto costarricense.

 

¡Pura vida! Esta es la palabra con la que los Costarricenses usan para definir nuestro país y el privilegio de vivir en una tierra bendecida por la naturaleza, exuberante y bella. Costa Rica, con una extensión sólo algo mayor que Aragón, disfruta de una variedad geográfica que incluye siete volcanes activos, mesetas, valles, islas y costa a ambos lados de los océanos Atlántico y Pacífico. En un entorno así, nos encontramos con el país con mayor biodiversidad por kilómetro cuadrado del mundo.  Desde especies de fauna como el jaguar o el quetzal hasta 1000 clases diferentes de orquídeas entre su flora.  Toda esta vida está fuertemente protegida por el país dentro de sus 27 parques naturales, ya que el turismo sostenible es el mayor recurso económico del país. Loable.

Políticamente también es un país notable.  Sin ejército desde la Constitución de 1948, Costa Rica es una de las democracias más estables de América.  El coraje de un pueblo pequeño, pero valiente y sin miedo. ¿Y si no, quién no recuerda la hazaña de la Selección de Costa Rica en el mundial de Brasil de 2014?

Costa Rica. Fuente: Google Images.

Costa Rica. Fuente: Google Images.

La receta que hoy os traigo es tan costarricense como la carreta o la Guaria Morada, es el Gallo Pinto. En realidad es una receta que se come en casi toda Latinoamérica y se conoce con diferentes nombres, como rice and beans, pabellón, moros y cristianos, casado o arroz con frijoles o habichuelas.  La manera de cocinarlo varía un poco en cada región o país, ya que, por ejemplo, en el Caribe se suele preparar con leche o aceite de coco. El gallo pinto se come tradicionalmente para el desayuno, sí habéis oído bien, se sigue haciendo así en el campo, pero con la vida agobiada de las ciudades se ha relegado a los desayunos o almuerzos del fin de semana.  Un buen brunch, ¿no?  Como veréis en la imagen, el gallo pinto se sirve siempre acompañado de otros acompañamientos. Esta vez, con tajadas de plátano maduro frito, carne mechada, pico de gallo y nata agria (os pongo la recetas de mi madre también); pero también podemos comerlo con pollo, huevo, guacamole, etc… ¡Atención vegetarianos!, este plato, acompañado de otros elementos no cárnicos es muy completo.

Salsa Lizano. Fuente:http://www.foodlibrarian.com

Salsa Lizano. Fuente: http://www.foodlibrarian.com

La que hoy os enseño, es la típica de Costa Rica, que lleva cilantro y salsa Lizano.  Esta salsa a base de vegetales con fórmula secreta es casi insustituible, aunque no es fácil de conseguir en España. Algunos afortunados la podréis encontrar en tiendas de productos latinos y si no, la podéis sustituir por salsa inglesa Worcestershire, la Lea & Perrins de toda la vida.  No sabrá igual, pero yo me he pegado más de 30 años de espera para poder hacer esta receta con Lizano y no hemos dejado de comer gallo pinto mientras tanto.  Empecemos a cocinar y vaya desde aquí un homenaje a mi querida tierra. Sigue leyendo

Mayonesa a la trufa


Mayonesa a la trufa.

Mayonesa a la trufa.

La mayonesa es una menualidad básica, de las primeras que aprendí. Tendría 13 o 14 años y me maravillaba viendo cómo mi madre convertía un huevo y poco más en una salsa riquísima. El proceso culinario para este tipo de salsas se llama emulsión y su origen está documentado en la Historia. Su precursora, la ayada, se encuentra descrita en el Llibre de Sent Soví, manual de cocina catalana escrito en valenciano en el siglo XIV. Se preparaba con ajo, caldo y miga de pan como espesante. Se considera que el origen de la salsa es balear y su uso extendido por toda la Corona de Aragón. No obstante, era desconocida más allá de nuestras fronteras hasta que el duque de Richelieu (sobrino nieto del famoso cardenal) invadió Menorca en 1756. Como parte del botín, el duque se llevó la receta a Francia, donde, se eliminó el ajo de la receta para adaptarla su paladar y fue bautizada como Mahonnaise.

Ahora que ya ha pasado el calor del verano y hay menor riesgo de contaminaciones por salmonella, vamos a hacer una versión de esta salsa con trufa. De todos es sabido que el huevo y la trufa hacen un buen equipo. Y no va a ser menos con esta salsa. Para que el sabor de la trufa en la salsa tenga un papel protagonista en esta salsa, he sustituido el aceite de oliva por uno de sabor más neutro y que, como os he mencionado muchas veces, es una joya nutricional, el aceite de pepitas de uva. Sigue leyendo